En un mundo donde abundan las malas noticias, es muy importante saber cómo mantener la esperanza en Dios y en su cuidado. Nuestra fe debe ser fortalecida en las promesas divinas, pues esto nos ayuda a conservar la esperanza en Dios, él es fiel y nos sustenta con la diestra de su poder.
Vivimos en un mundo donde se ven y palpan los peligros de conflictos internacionales, las dificultades nacionales, los temores de las enfermedades, la inestabilidad económica, entre otras cosas; son tiempos en donde, como hijos de Dios, debemos fortalecer nuestra confianza y esperanza en el Señor Jesús.
Estos tiempos postreros, son también tiempos en los cuales nuestra esperanza y certeza en las promesas de Dios son atacadas, de una o de otra manera. Es por eso, que debemos nutrir la fe que es Cristo Jesús, Señor nuestro. Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, a qué esperarlo Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario