sábado, 21 de octubre de 2023

La integridad parte 1

 

La integridad es la práctica de ser una persona honesta, respetuosa, adherirse a nuestros valores y tomar sistemáticamente decisiones positivas, incluso cuando nadie esté mirando. Mientras que la honestidad se refiere al acto de ser veraz, la integridad es el acto de actuar de acuerdo a los principios. Actuar con integridad tiene muchos beneficios personales, sociales y profesionales motiva la acción social. Es esencial para la armonía social y para mantener comunidades sanas, libres de corrupción e hipocresía. 

Nuestro cerebro ha evolucionado para ser social y apoya los vínculos y las conexiones a nivel social. Una persona con integridad contribuye a crear un espacio seguro para la conexión social. Las personas íntegras son percibidas como honestas, justas y fiables y tienen relaciones de mayor calidad. radica en la claridad de lo que uno cree que es bueno y verdadero. Cuando una persona es íntegra, tiene la capacidad de ver el mundo como lo es, no como éste lo aparenta, o como a uno le parezca, sino tal cual es. 

Así mismo, se refleja en la propia persona, en cómo es y cómo trabaja, por lo que se auto regula en torno a la verdad y al bien, sin caer en extremos ni pretensiones perfeccionistas Aquel que es plenamente íntegro, es quien se encuentra en contacto consigo mismo y tiene la prudencia para actuar de la mejor manera posible, sin comprometer su sistema de valores, ya que conoce y distingue muy bien lo que tiene que hacer de lo que no. Además, tiene la capacidad de autoexigirse sin necesidad de presiones externas, porque se compromete y se exige con tal de terminar correctamente lo que inicia. Una persona con integridad no se aprovecha de la oportunidad, sino que tomando en cuenta las circunstancias, pondera según sus ideas y principios para realizar lo correcto. Puede que otros le digan que es una buena persona, o que “pudo aprovecharlo más pero quien es un estudiante íntegro sabe lo que hace porque está seguro de quién es, y de lo que es bueno y correcto.

Quien es íntegro de una sola pieza, sabe que lo es, y por ende, es auténtico, porque tiene la capacidad de ver las cosas con una perspectiva más amplia, y de afrontar una vida llena de retos y paradigmas sin perderse en ellos. Es valiente al defender su postura, ya que sabe distinguir lo que es bueno y verdadero de lo que no lo es, sin dejarse arrastrar por una sociedad que lo presiona por pensar diferente.

  














domingo, 8 de octubre de 2023

El honor

El honor es un concepto con diversas valencias, según se tome en una acepción subjetiva (lo que uno siente como su propio honor) o en su acepción social, como elemento que entra en juego en las relaciones sociales en muchas civilizaciones.



Implica la aceptación personal y la construcción en el imaginario social, e incluso en la superestructura jurídica, de una cualidad moral vinculada al deber, a la virtud, al mérito, al heroísmo; que trasciende al ámbito familiar, de la descendencia (la sangre y la casta) y de la conducta sexual; que se refleja en la opinión, la fama o la gloria y en diferentes ceremonias de reconocimiento público; y que produce recompensas materiales o dignidades, como cargos, empleos, rentas, patrimonios, herencias, etc.1​ Específicamente cumplió esa función durante un gran periodo de la historia de la civilización occidental, con conceptos precedentes en la Antigüedad clásica grecorromana y en los pueblos germánicos, llegando a una alta codificación desde la conformación del feudalismo de Europa Occidental en la Edad Media. Continuó operante en las sociedades de Antiguo Régimen (la Edad Moderna en Francia, España, etc.) mientras la nobleza siguió siendo clase dominante en la sociedad estamental. El concepto pervivió en formaciones sociales históricas que se convierten en sociedades de clase o burguesas (Inglaterra) durante la Edad Contemporánea; pero su función es ya otra, exagerando sus extremos más románticos (por ejemplo, el duelo, que tiene su edad de oro en el siglo xix).

Hacer Honor

De la misma manera nos encontramos con la existencia de una expresión que emplea el término que estamos abordando en estos momentos. Se trata de la locución verbal “hacer honores a”, con la que se viene a dejar patente que se está demostrando que alguien es digno de un elemento o hecho concreto. Un claro ejemplo de ello sería la siguiente frase: “El Príncipe con su intervención hizo honores a su título”.

 En este sentido, tampoco hay que olvidar otra locución que también usa el citado concepto. Se trata de “hacer los honores”. Una locución verbal esta que cuenta con dos significados posibles. Así, en primer lugar, se utiliza para determinar que un anfitrión está atendiendo de manera conveniente a sus invitados. Y por otro lado, se refiere a los propios invitados cuando toman bastante comida de la que les han puesto manifestando así aprecio por ella.




Honor, honra y honradez

Aunque propiamente son conceptos diferentes,6​ es muy común confundir honor con honra o con honradez, pues su deslindamiento es difícil. El honor se confunde con el concepto medieval castellano de mesura, decoro, decencia o dignidad humana. La honra, tal como se entiende en el teatro clásico español (frente al honor, que es la dignidad de puertas adentro), es la dignidad de puertas afuera y equivalente a la reputación, el prestigio, la lealtad, la opinión, la gloria o la fama: es decir, la sanción y conocimiento social del origen familiar esclarecido, que se remonta al mérito de un antepasado que, fundamentalmente por servicios militares, conquistó la nobleza (como virtud u honor). Descender de él confiere la herencia de la nobleza, en España la hidalguía (ser hidalgo o hijo de algo). Derivado del concepto viene la necesidad de fidelidad conyugal y castidad en las mujeres de la familia, garantía de que los varones hereden con la sangre la nobleza original.

El concepto de honradez sería más propio de una concepción burguesa del mundo (la fiabilidad para los negocios).

En el derecho el honor, la honra y la reputación están extremadamente ligadas, aunque esta última se asocia más al concepto de imagen.

Son atropellos al derecho a la honra, que es un derecho humano, y la reputación, que también es un derecho humano, los comportamientos dirigidos a denigrar a las personas, los que comprenden la imputación de delitos y de inmoralidades, las expresiones de vituperio y los actos de público menosprecio.


Derecho Humanos

La honra y la reputación son derechos humanos establecidos en el Artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.



domingo, 24 de septiembre de 2023

Estoicismo

 El estoicismo es una escuela filosófica fundada por Zenón de Citio en Atenas a principios del siglo iii a. C.​ Es una filosofía de ética personal basada en su sistema lógico y sus puntos de vista sobre el mundo natural. Los estoicos creían que todo alrededor operaba según una ley de causa y efecto, resultando en una estructura racional del universo. Pensaban que «no podemos controlar lo que pasa a nuestro alrededor, pero sí podemos controlar lo que pensamos sobre estos eventos» en vez de imaginar una sociedad ideal falsamente positiva.

Su doctrina filosófica estaba basada en el dominio y control de los hechos, cosas y pasiones que perturban la vida, valiéndose de la valentía y la razón del carácter personal. Como seres racionales, su objetivo era alcanzar, basándose en la tolerancia y autocontrol, la eudaimonía (felicidad o bienaventuranza) y la sabiduría en aceptar el momento tal como se presenta, al no dejarse dominar por el deseo de placer o por el miedo al dolor, por usar la mente para comprender el mundo y hacer su parte en el plan de la naturaleza prescindiendo de los bienes materiales, trabajar juntos y tratar a los demás de manera justa y equitativa.

Los estoicos son especialmente conocidos por enseñar que «la virtud es el único bien» para los seres humanos, y que esas cosas externas, como la salud, la riqueza y el placer, no son buenas o malas en sí mismas (adiaforía), pero tienen valor como «material para que la virtud actúe». Junto a la ética aristotélica, la tradición estoica constituye uno de los principales enfoques fundacionales de la ética de las virtudes. ​Los estoicos también sostenían que ciertas emociones destructivas eran el resultado de errores de juicio, y creían que las personas deberían apuntar a mantener una voluntad (llamada prohairesis) que esté «de acuerdo con la naturaleza». Debido a esto, los estoicos pensaron que la mejor indicación de la filosofía de un individuo no era lo que una persona decía sino cómo se comportaba una persona.​ Para vivir una buena vida, uno tenía que entender las reglas del orden natural ya que pensaban que todo estaba enraizado en la naturaleza.

Muchos estoicos, como Séneca y Epicteto, enfatizaron que debido a que «la virtud es suficiente para la felicidad», un sabio sería emocionalmente resistente a la desgracia. Esta creencia es similar al significado de la frase «calma estoica», aunque la frase no incluye los puntos de vista estoicos «éticos radicales» de que solo un sabio puede ser considerado verdaderamente libre y que todas las corrupciones morales son igualmente viciosas.

Etimología/Origen

El estoicismo se conoció originalmente como «zenonismo», en honor al fundador Zenón de Citio. Sin embargo, este nombre pronto se abandonó, probablemente porque los estoicos no consideraban que sus fundadores fueran perfectamente sabios y para evitar el riesgo de que la filosofía se convirtiera en un culto a la personalidad.​ El nombre «estoicismo» deriva del Stoa Poikile (griego antiguo: ἡ ποικίλη στοά), o «pórtico pintado», una columnata decorada con escenas de batallas míticas e históricas, en el lado norte del Ágora de Atenas, donde Zenón y sus seguidores se reunían para discutir sus ideas.

Ética: La moral estoica

Al estar todos los acontecimientos del mundo rigurosamente determinados y formar parte el hombre del logos universal, la libertad no puede consistir más que en la aceptación de nuestro propio destino, el cual estriba fundamentalmente en vivir conforme a la naturaleza. Para ello, el hombre debe conocer qué hechos son verdaderos y en qué se apoya su verdad.

El bien y la virtud consisten, por tanto, en vivir de acuerdo con la razón, evitando las pasiones (pathos), que no son sino desviaciones de nuestra propia naturaleza racional. La pasión es lo contrario que la razón, es algo que sucede y que no se puede controlar, por lo tanto debe evitarse. Los estoicos solían reducir las pasiones al placer, la tristeza, el dolor y el temor; estas reacciones deben dominarse a través del autocontrol ejercitado por la razón. Por lo cual se nos plantea un ejercicio simple: ante la turbación por una situación que genera inconformidad en el ser, se debe analizar la situación y preguntarse ¿depende de mí? Si no, se debe aceptar y comprender que todo lo que ocurre es parte de un proyecto cósmico. Si la respuesta es sí, se puede razonar una solución que devuelva al ser la impasibilidad (apátheia, de la cual deriva apatía)36​ y la imperturbabilidad (ataraxia).

De esto se concluye que las pasiones, como el dolor, son inevitables pero el sufrimiento es opcional. El ser sufre por la manera en la que juzga los eventos que le suceden. Por lo tanto, solo los ignorantes desconocen el logos universal y se dejan arrastrar por sus pasiones. Y el sabio ideal es aquel que vive conforme a la razón, está libre de pasiones y se considera ciudadano del mundo. El cosmopolitismo, que defiende la igualdad y solidaridad de los hombres.



La Biblia

 La Biblia (del latín tardío biblĭa, y éste del griego βιβλία [biblía]; literalmente ‘libros’)​ es un conjunto de libros canónicos que en el cristianismo y en otras religiones se consideran producto de inspiración divina y un reflejo o registro de la relación entre Dios y la humanidad. La Biblia está organizada por dos partes principales: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, que se enfoca en Jesucristo y el cristianismo primitivo.

Se estima que a lo largo de los siglos se han producido alrededor de cinco mil millones de copias de la Biblia en todas sus variedades (aunque algunos las cifran en muchas más​), la mayoría en las últimas décadas (tres mil novecientos millones entre los años 1960 y 2013​), lo que la convierte en el libro más distribuido y vendido de la historia, siendo frecuentemente reconocido como el libro más influyente de todos los tiempos.

Se atribuye el gran éxito de su distribución en los últimos tiempos a la imprenta, habiendo sido el primer libro realizado por medio de la impresión con tipos móviles (la conocida como Biblia de Gutenberg).​ En mayo de 2000, se afirmó que «la Biblia ha hecho más para dar forma a la literatura, la cultura y el entretenimiento, que ningún otro libro que se haya escrito. Su influencia en la historia mundial no tiene equiparable, y no tiene síntomas de estar menguando».​ Cada año se venden unos cien millones de ejemplares de la Biblia,​ habiendo sido traducida a 438 idiomas en su totalidad (Antiguo Testamento, Nuevo Testamento y textos adicionales), y de forma parcial al menos a 2454 idiomas.

Etimología

La palabra Biblia procede, a través del latín biblĭa, de la expresión griega τὰ βιβλία τὰ ἅγια (ta biblía ta hágia; ‘los libros sagrados’), acuñada por primera vez en el deuterocanónico 1 Macabeos 12:9, donde βιβλία es el plural de βιβλίον (biblíon, ‘papiro’ o ‘rollo’ y, por extensión, ‘libro’). Se cree que este nombre nació como diminutivo del nombre de la ciudad de Biblos (Βύβλος, Býblos), importante mercado de papiros de la antigüedad.

No obstante, ya que Biblos solamente con dificultad podría ser un préstamo del nombre original de dicha ciudad en fenicio, Gubla, existe la posibilidad de que fuera la ciudad la que recibiera su nombre griego a partir del término que designaba a la planta de papiro, y no al revés.

Antiguo testamento y nuevo testamento

El canon del Antiguo Testamento cristiano entró en uso en la Septuaginta griega, traducciones y libros originales, y sus diferentes listas de los textos. Además de la Septuaginta, el cristianismo posteriormente añadió diversos escritos que se convertirían en el Nuevo Testamento. Poco diferentes listas de las obras aceptadas siguieron desarrollando en la antigüedad. En el siglo iv, varios sínodos fueron elaborando listas de escritos sagrados que fijaban un canon del Antiguo Testamento de entre 46 y 54 distintos documentos y un canon del Nuevo Testamento de 20 a 27, siendo este último el utilizado hasta el día de hoy; el cual fue definido finalmente en el Concilio de Hipona en el año 393. Hacia el año 400, Jerónimo había escrito una edición definitiva de la Biblia en latín (véase la Vulgata), el Canon de la cual, debido en parte a la insistencia del papa Dámaso, fue hecho coincidir con decisiones de varios de los Sínodos reunidos con anterioridad. Con el beneficio de la retrospectiva se puede decir que estos procesos establecieron de manera eficaz el canon del Nuevo Testamento, aunque hay otros ejemplos de listas canónicas en uso después de este tiempo. Sin embargo, esta lista definitiva de 27 libros no fue cerrada por ningún Concilio ecuménico sino hasta el Concilio de Trento (1545-63).

Durante la Reforma protestante, algunos reformadores canónicos propusieron diferentes listas de las que se encuentran actualmente en uso en la Iglesia de San Pedro en Roma. Aunque no sin debate, la lista de los libros del Nuevo Testamento vendría a seguir siendo la misma, sin embargo, en el Antiguo Testamento algunos textos presentes en la Septuaginta fueron eliminados de la mayoría de los cánones protestantes. Por lo tanto, en un contexto católico, estos textos se denominan libros deuterocanónicos, mientras que, en el contexto protestante, en el que se les llama libros apócrifos, la etiqueta se aplica a todos los textos excluidos del canon bíblico que estaban en la Septuaginta. Cabe señalar también, que tanto católicos como protestantes describen algunos otros libros, como el Libro de los hechos de Pedro, como apócrifos.

Por lo tanto, el Antiguo Testamento protestante de hoy tiene 39 libros —el número varía del número de los libros en el Tanaj (aunque no en contenido) a causa de un método diferente de la división—. También varía el orden y el nombre de los libros, mientras que la Iglesia católica reconoce a 46 libros como parte del Antiguo Testamento canónico. El libro de Enoc es aceptado en el canon del Antiguo Testamento solo por la Iglesia ortodoxa de Etiopía. El término «Escrituras hebreas» es solo sinónimo del Antiguo Testamento protestante (no católico) que contiene las Escrituras hebreas y textos adicionales. En cuanto al canon del Nuevo Testamento, son 27 libros en el canon de la Iglesia católica, aceptado por la mayoría de las Iglesias de la Reforma. La Iglesia siria acepta en la actualidad los 27 libros en su canon. Libros como el Primer libro de Clemente y el Segundo libro de Clemente, el Libro de la Alianza, el Octateuco y otros, han sido motivo de disputas, y se encuentran canonizados por algunas iglesias ortodoxas orientales.



domingo, 13 de agosto de 2023

La Lealtad

 Puntos de vista bíblicos y cristianos

En un capítulo de la Biblia cristiana, Jesús dice «dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». Lo que define un límite a la autoridad del hombre. Desde el punto de vista cristiano, existe una esfera más allá de la terrenal, y si la lealtad al hombre entra en conflicto con la lealtad a Dios, la última tiene prioridad.​ Además, el cristianismo rechaza la idea de una lealtad dual. En el Evangelio de Mateo 6:24, Jesús dice "Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas". Ello está relacionado con la autoridad de un amo con sus sirvientes (según Epístola a los Efesios 6:5), quienes de acuerdo con la ley (bíblica) le deben lealtad a su amo (según Levítico 25:44-46).

En relación con otros temas: Patriotismo

Nathanson comenta que la lealtad se suele identificar directamente con el patriotismo. Sin embargo, hace notar que ello no es correcto, ya que mientras los patriotas pueden tener lealtad, no en todos los casos las personas leales son patriotas. Nathanson pone como ejemplo el caso de un soldado mercenario, que demuestra lealtad a las personas o país que le abonan su paga. Nathanson destaca la diferencia en las motivaciones entre el mercenario leal y un patriota. Un mercenario puede estar bien motivado por un sentido de profesionalismo, o una creencia en la santidad de los contratos. En cambio, un patriota, puede sentirse motivado por el afecto, preocupación, identificación, y una voluntad de sacrificio.

Nathanson sostiene que no siempre es una virtud la lealtad patriótica. En general es posible confiar en una persona leal, y por lo tanto las personas ven la lealtad como una virtud. Sin embargo, Nathanson sostiene que la lealtad puede ser con personas o causas que no son dignas de ella. No solo ello, en ocasiones la lealtad puede dar lugar a que patriotas apoyen políticas que son inmorales e inhumanas. Por lo tanto, Nathanson afirma que, la lealtad patriótica a veces pueden ser más un vicio que una virtud, cuando sus consecuencias exceden los límites de lo que es moralmente deseable. Según Nathanson tales lealtades, son definidas erróneamente como ilimitadas en sus alcances, y fracasan en reconocer los límites de la moralidad.



La Familia

 La familia se define como grupo de personas, vinculadas generalmente por lazos de parentesco, ya sean de sangre o políticos, e independientemente de su grado, que hace vida en común, ocupando normalmente la totalidad de una vivienda.

Cree en el Señor Jesús; así tú y tu familia serán salvos Hechos 16:31


Etimología
El término familia procede del latín famīlia, "grupo de siervos y esclavos patrimonio del jefe de la gens", a su vez derivado de famŭlus, "siervo, esclavo", que a su vez deriva del osco famel. El término abrió su campo semántico para incluir también a la esposa e hijos del pater familias, a quien legalmente pertenecían, hasta que acabó reemplazando a gens. Tradicionalmente se ha vinculado la palabra famŭlus, y sus términos asociados, a la raíz fames («hambre»), de forma que la voz se refiere, al conjunto de personas que se alimentan juntas en la misma casa y a los que un pater familias tiene la obligación de alimentar.

La familia como institución de Derecho natural
La comunidad que forman los padres y los hijos, así como los lazos que los unen, son el fundamento de las inclinaciones e impulsos en el interior de la familia o comunidad familiar, lo que deja claro e indubitable que las leyes de su constitución tienen como fundamento las leyes del Derecho natural. 


Tipos de familias
-Familia nuclear o moderna: formada por los progenitores y uno, dos o más hijos.

-Familia extensa o tradicional: abuelos, tíos, primos y otros parientes consanguíneos o afines.

-Familia monoparental: en la que el hijo o hijos cuentan con un solo progenitor (ya sea la madre o el padre).

-Familia homoparental: aquella donde una pareja de varones o de mujeres se convierten en padres/madres de uno o más hijos.

-Familia de padres separados: en la que el hijo o hijos conviven con un solo progenitor o alternan la convivencia entre ambos, dado que los progenitores ya no son pareja, no conviven y disponen de un régimen de custodia sobre los descendientes.

-Familia ensamblada, reconstituida o mixta: en la cual uno o ambos miembros de la pareja actual tiene uno o varios hijos de parejas anteriores.

-Familia de acogida: en la que los menores no son descendientes de los adultos, pero han sido acogidos legalmente por estos de forma urgente, temporal o permanentemente mientras están tutelados por la administración.

-Familia sin hijos por elección: en la que los conformantes de la familia toman la decisión de no tener descendientes.




domingo, 6 de agosto de 2023

El Orgullo Saludable

Concepto: Sentimiento de satisfacción por los logros, capacidades o méritos propios o por algo en lo que una persona se siente concernida.

Sentirse orgulloso de uno mismo es un sentimiento positivo, un sentimiento que alimenta nuestra autoestima, una especie de recompensa que nos anima a seguir adelante. Todos tenemos muchas razones y motivos para sentirnos orgullosos, pero en ocasiones tendemos a ver solo lo contrario.

El orgullo no es algo malo, y menos en el contexto laboral. El orgullo sano además de hacernos sentir bien, nos pondrá en su sitio si alguien trata de hacernos sentir que no valemos o que nuestro trabajo es pésimo. En fin, ese tipo de compañeros o superiores que disfrutan minando la moral del otro.

Este orgullo sano se puede favorecer empezando desde casa y siendo los padres quienes empiecen a potenciarlo en los hijos sin caer en el error de halagar sin necesidad de hacerlo puesto que si esto es así el niño en lugar de tener un orgullo sano puede acabar teniendo soberbia o prepotencia. 

Es importante que los padres sepan hacerle ver a los hijos que pase lo que pase siempre estarán a su lado para lo que necesite demostrándole el amor incondicional hacia él sin tener en cuenta sus capacidades para mejorar así su autoestima y un buen autoconcepto de sí mismo.

En este sentido resulta primordial dar importancia a todo lo que el niño realice desde un dibujo en la escuela hasta una competición deportiva importante, los niños necesitan ver cómo sus padres son sus mejores espectadores. Por este motivo resulta muy fundamental  pasar tiempo en familia y dejar de vez en cuando las actividades y los quehaceres diarios para pasar un rato juntos potenciando el vínculo afectivo y familiar.

Cuando tu hijo haga bien las cosas refuérzale positivamente para que vea que el esfuerzo siempre tiene recompensa aunque sea en modo de cariño. También si alguna vez tu hijo no realiza algo correctamente no le desalientes y anímale a superarse la próxima vez.

Lo contrario a la vanidad es el orgullo sano

La diferencia entre tener confianza en uno mismo y sentirse orgulloso de tus logros y ser un narcisista radica en que no buscamos la aprobación de los demás ni saboteamos el trabajo de otros para brillar.

Es fundamental reconocer lo que valemos, y no hablamos de logros como escalar el Everest, cada uno destacamos por algo especial y es en ello donde deberíamos ser conscientes y recordarlo de vez en cuando. Una persona que se valora, no necesita el reconocimiento constante del otro.



La Tolerancia

 Tolerancia se refiere a la acción y efecto de tolerar. Como tal, la tolerancia se basa en el respeto hacia lo que es diferente, y puede man...